"Andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andabamos para encontrarnos"
Julio Cortázar
Encuentrése, saque se de ese acartonamiento. Busque
gente
palabras
noches de placer
busque el rock n roll
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jueves, 26 de marzo de 2009
El viajero primerizo
el pasado, al alejarse,
perdia valor,
y comenzaba a sentirse.
Almibarado,
el suave canto del horizonte,
me regocija,
como el buho de astuto deseo,
pensando, pensando, pensando...
Que hermoso seria permanecer la vida entera,
contemplando la densa niebla del retiro nocturno.
El Inversor nervioso
Un hombrecillo envuelto en la fatalidad del desequilibrio financiero,
de calculadores ojos,
iracundos y tensionados,
arqueados por la exhuberancia volatil,
que lo envuelven de incertidumbre,
y eyaculacion precoz.
Por las mañanas,
impregnado por el espiritu capitalista,
anclado en la sustancia agitadora de las burbujeantes acciones,
gesticula al espejo implorando piedad a los mercados.
Y sus apestosas vertebras,
languidas,
tienen un aspecto febril.
El pobre padece,
delirante,
aislado en su mundo como un monje,
encerrado en el subsuelo,
su verdugo,
alucinando negocios angelicales y majestuosas ganancias,
irradien su palidez enfermiza.
viernes, 23 de enero de 2009
El hombre pertenece a la tierra
Que placer es tomar nuevamente la lapicera. Luego de un año donde tanto paso, es grato tomarse el tiempo, no pensar, sólo escribir. Ya casi no tengo responsabilidades. Chau facultad, chau teatro, sólo queda el trabajo. Un poco de aburrimiento diario, un poco de cansancio y alienación para poder disfrutar más de las tardes de sábado, de los domingos, de los mates, de las birras, de la marihuana, de los amigos. Tengo ganas de huir, huir de tanta ciudad, tanto aceleramiento y fobia social a la vida. Que placer es detenerse, observar, pensar, no pensar. El año ha transcurrido rápido. Queda por delante mucho, pero detrás también queda demasiado. Año de nuevas sensaciones. Nuevos conocimientos, nuevas rutinas; rutina de ir los martes y los viernes hasta Puán, rutina de ir los martes a teatro, rutina de trabajar. Pero ella se rompe. Nuevos conocimientos, si, nuevos amigos, nuevo amor, un amor. Me persigue más tu idea que tu persona concreta, es simplemente el recuerdo, el deseo de sentir. La nostalgia, la dicotomía (que sentir, que pensar, que decir, que hacer) No hay nada que estructure estas líneas; tal vez mi pensamiento. Año de redescubrimientos. No creo en las esencias, pero a pesar de eso siento que cada vez más me acerco a la mía; me uno con unas raíces que tal vez no sean las propias pero con las que me identifico. El folclore llamado folclore y no arte, cultura. Pero sí, unida al folclore, a las raíces más enraizadas en la tierra. Si, la tierra no pertenece al hombre, el hombre pertenece a la tierra, y eso es lo que descubro, esa es la esencia hacia la que voy, (aunque no halla UNA verdad, aunque no halla UNA realidad) Siento un crecimiento que me invade por dentro.
Sentarse a vomitar palabras
Sentarse a vomitar palabras.
Dosmedusassurcaronelmarsiguiendoalamujerquehuianadandoenelagua. Vomitar palabras. Silencio. El cuerpo se posesiona y todo fluye como un torrente que no puede controlarse, el impulso nos guía. Deberíamos vivir mas libres, más cerca del limbo de la locura. ¿Que es ser cuerdo?, saltemos la cuerda. Sin riesgos la vida no tiene sabor. Las barreras impuestas deben eliminarse. El que dice la verdad debe tener que dejar de ser mal mirado. Sin embargo el miedo nos paraliza, lo consumimos de la misma manera que consumimos agua, lo necesitamos. Nos quedamos en casa viendo películas malas en vez de salir a la vida. La tristeza se ha vuelto confortable, pero también demanda una energía que nos tira hacia abajo. Debemos callar las voces que nos piden hacer más y a las que nos reprochan que no lo hayamos hecho. Al saltar sentimos la frescura del viento pegar sobre la cara, y en estos saltos es cuando los gemidos de placer más se escuchan: volando, jugando, tomando riesgos, sintiendo el corazón luchar contra el pecho endurecido. Saltar. Sin riesgos la vida no tiene sabor. Y que sabroso es disfrutar de algo que nos gusta.
lunes, 19 de enero de 2009

Sigo buscando. Investigando, conociendo. Tal vez no sean crónicas lo que escribo. Tal vez micro relatos. Tan pequeños que entran en las manos, tan fuertes que las sobrepasan.
Acción. Al escuchar el sonido de la cámara se estremeció. Su imagen congelada para siempre; no en una pequeña pantallita artificial, no en una falsa memoria, no en un chip. Su imagen inmortalizada en el fílmico, como atravesando las barreras. Luz, inmortalizada por la luz.
- Para que hemos venido a la vida sino para ser libres. No voy a pedir permiso. Continuamente me busco, lo único que deseamos es tan simple y tan complejo como convertirnos en Tiempo presente y consciente, en ahora. La vida en sí misma. Simplemente ser.
(amparo*)
sábado, 27 de diciembre de 2008
El polvo cae de este lado
conquistando un cuerpo extraño, que parece rendido a sus pies. Quinto piso, habitación 301, sólo eso recuerda. Mira el reloj.
Son las dos de la mañana. Le asombra que aún permanezcan allí, ni siquiera recuerda
como llegó a ese oscuro cuarto. De todas formas, no le importa,
un poco de música, un poco de vino, ¿es vino?, si. Todo se arregla, incluso su vida, tan convulsa, tan parecida a un
sueño, en donde todo es posible;
las horas se convierten en minutos y por una vez
olvida quien es, se entrega al presente, ya no mas pasado acosándolo, todo se puede ir
al diablo. Cambia de música, toma unas pastillas y más vino, al
despertar no recordará nada, volverá a creer que estuvo en un sueño, que está en un sueño, pero
cuando menos lo piensa
los ojos de aquella extraña se abren, su boca grita frases incomprensibles. Las manos del hombre habían tomado su cuello, y ella no podía respirar. Pero él sólo escucha
aplausos, no está ahí, su mirada es extraña, está demasiado lejos y allí
lo aplauden, estaba tocando el saxo como ningún otro, el cuello de la mujer se había transformado en el sensual cuello del saxo, al que apretaba con todas sus fuerzas; hasta que ella saltó de la cama y lo
trajo
de
vuelta. Ahora su cara tiene una pena que no puede ocultar, esa perra tendida en la cama lo expulsó del paraíso,
a
él, al que creía ser Adán, al que vivía sin tiempo, sin fronteras, a él
que
anda siempre
tan
lejos. Aún sigue en el suelo, ha entendido todo. La comprensión de una angustia jamás planteada puede tomar apenas un segundo. Sobreponerse a la verdad, a reconocer una
vida perdida puede tomar más tiempo. Ahora
su ego está destrozado, su ego, la mujer, el saxo, el sexo, ese
cuarto, todo destrozado, nada tiene sentido. Sus pensamientos corren vertiginosamente, ¿porqué? ¿Con qué sentido?. El planteamiento
de las cosas por las que vale la pena vivir, marcan la desesperanza, el frustramiento, la insatisfacción de cualquiera. A esa
hora del día, todo se vuelve gris,
de un color opaco. El sigue en el suelo, la mujer, aún está en la cama. ¿Porqué? ¿Con qué sentido?, le dijo. Ella en un
minuto le dijo las mentiras por las que vivía, no cinco, no cien, sino miles, tantas razones hay,
y él no puede verlas. Sólo ve las miles de verdades por las que no vale la pena respirar. ¿Cuanto le costaría abrir esa ventana?. No mucho, la abre y salta, cae sobre la calle, justo en el medio.
Lunes nueve. Enero. Hoy soñé libertad. Esa extraña merodeaba desorientada mi inconsciente descubriendo cosas desagradables, incitando poesía, naturaleza, luz. Creé algunas utopías surreales. Finalizó. A veces pienso y sueño dejando aflorar el cuerpo.
CAIN
como el canto de las sirenas,
hay que vivir el ensueño y explorarlo,
hasta escuchar su cantico celeste en las noches estrelladas.
POEMA N° 65
En los peligros, y era que me amabas...
Riñeme, manda, increpa, a tu despecho
has de ser mia y mia he de nombrarte mi sierva desdichada
Si ves una mancha mientras te escribo
mis lagrimas hicieron los borrones,
despues de haber borrado mi alegria
viernes, 26 de diciembre de 2008
MUERA DIOS
ROMA
poco habia de durar el encantamiento
En las costas azules la decepcion endureceria pronto las entrañas del pueblo burlado.
De las legiones indomadas del hijo,
llegaria a la ciudad eterna,
para hacerla temblar.
Esta vez sólo mueve algunas pocas cosas
Caía la tarde cuando el cielo se partió en dos. Juan tomaba mate sentado en el suelo; sus pies chiquitos y negros de suciedad mostraban que amaba jugar. Estaba chupando la bombilla, que le quedaba grande, cuando lo vio. El cielo limpio se dividió en dos partes; de una las nubes aglutinadas, blancas y como recortadas, de otra el cielo celeste, puro. En el medio de las dos unos rayos de luz asomaban tiñendo al blanco y al celeste de un anaranjado especial, mítico. Juan aún no sabía ni de religiones ni milagros, pero supo que ese sol, ese cielo partido, era Dios. Al pensar en esto un viento levantó la tierra y lo dejó casi ciego. ¿Por qué asomaba Dios sus ojos? ¿Por qué miraría en estas desoladas y lejanas tierras a un niño de Pies Manchados? El que habla para todos hace mucho no le habla a nadie, el que ve por todos hace mucho no ve a nadie; ni siquiera sus oídos parecen oír las voces de los sin voz. Tal vez sus cinco sentidos (o quien sabe si él no tiene más) no son capaces de percibir el fuego y la palabra del Mundo por estar muy concentrado en otros pensamientos. ¿Pensará en tanto homicidio y suicidio colectivo, en tanta destrucción, en tantos castigos y penas infernales, en tanto diluvio universal, esclavización forzada, cruzadas mentirosas, inquisiciones sangrientas, colonización genocida?, ¿Tendrá miedo de que cuestionen su silencio frente a las muertes, a la tortura, a la pobreza, frente a la tiranía, a la mentira, a la injusticia, frente a la explotación, a la guerra, a la marginación? Juan sigue mirando el cielo, pero ya tiene una revelación y no deja de pensar. El silencio no se justifica, el silencio no es salud. Los sin techo, sin tierra, sin trabajo, sin salud, sin educación, sin alimentación, ni libertad, ni independencia, ni justicia, ni democracia, ni paz, están despertando. Juan lo sabe y Dios lo teme. El sumo Señor sigue ahí observando al niño, reflexionando sus mentiras, sus contradicciones. Pero Juan, que de pronto ha crecido miles de veces, en miles de personas, en miles de voces, en miles de esperanzas, ya no mira a Dios. El sumo Señor ya no existe en su cuerpo y él sabe que las cosas van a cambiar. Hay miles de seres humanos de los cinco continentes, de todos los colores del arco iris que desafían la Ley de Gravedad: gritan ya basta. Y es para siempre.
