Casa derrumbada por bombardeo. Flavia y Fabricia en escena.
Fabricia: ¿Dónde está Flora?
Silencio.
Fabricia: ¿Sabés dónde está Flora?
Flavia: ¿Cómo?
Fabricia: Flora.
Flavia: ¿Qué pasa con ella?
Fabricia: ¿Dónde está?
Flavia: No sé.
Fabricia: Hace más de dos horas fue a buscar la comida y todavía no vuelve. Es raro, ¿no?
Flavia: Sí, es raro.
Fabricia: ¿Qué vamos a hacer con esta casa?
Flavia: ¿A qué te referís?
Fabricia: Está destruída.
Flavia: Sí.
Fabricia: ¿No la vamos a reconstruír?
Flavia: ¿Para qué?
Silencio.
Fabricia: No sé.
Flavia: Siempre vuelve a derrumbarse. Es como un karma, no tiene sentido.
Fabricia: La derrumban.
Flavia: ¿Cómo?
Fabricia: Que no se derrumba. La derrumban.
Flavia: Sí. (Llora, al rato se calma) Sí, me encantaría nadar con delfines.
Fabricia: Acá no existen.
Flavia: Claro, por eso. Me encantaría.
Fabricia: Son los únicos animales que se reconocen en los espejos.
Flavia: ¿De verdad?
Fabricia: Claro.
Flavia: Yo creo que deberíamos mudarnos.
Fabricia: ¿Qué decís?
Flavia: Por las noches tengo frío. A mi cuarto le falta una pared. Y esos ruidos... Son muy molestos.
Fabricia: Las bombas.
Flavia: Sí. Son muy ruidosas.
Fabricia: No tenemos a dónde ir.
Flavia: Podemos ir a dónde querramos.
Fabricia: No tenemos plata.
Flavia: Me tengo que ir a trabajar.
Fabricia: No llegó Flora.
Flavia: Mandale mis saludos.
Sale.
"Andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andabamos para encontrarnos"
Julio Cortázar
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jueves, 13 de diciembre de 2012
lunes, 31 de mayo de 2010
Imágenes
En un vestuario, dos nadadoras están paradas alrededor de una tercera, que está desmayada, en el suelo. La sientan, todavía desmayada, sobre un banco, y se van.
Oficina con cubículos. En uno de ellos, hay una reunión de empleados discutiendo. Pasa la jefa, con una cerveza y vasos en la mano, y se mete en la reunión.
Almacén. Entra un hombre con un traje completamente embarrado. Mira al vendedor, detrás del mostrador, le sonríe. “Vine por las sábanas”
Jardín. Se está haciendo un asado. Se larga a llover, los comensales corren a refugiarse bajo techo. El asador intenta rescatar la carne de la parrilla y la agarra con la mano.
Dos amigas, espían a su compañera de departamento teniendo sexo con su novio.
Dos encuestadores caminan por la calle, cada uno en una vereda. Van compitiendo por ver quien encuesta más.
Dos telefonistas de Un Sol para los Niños. Una de ellas atiende sin parar, la otra hace crucigramas.
Biblioteca fuera de hora. Dos operarios arreglan la instalación eléctrica. Uno de ellos saca un libro, de una de las bibliotecas, se lo muestra al otro, y se lo guarda en el overol.
Colectivo. Cuatro adolescentes conversan, gritan, ríen. En un asiento, frente a ellos, tres mujeres mayores los observan fijamente.
Obra en construcción. Dos obreros, en su tiempo de descanso, escuchan y cantan a Emmanuel Horvilleur. Mientras, cocinan unos chorizos.
martes, 16 de marzo de 2010
“Gracias a Dios se va de viaje”
Living de casa. Sillón de dos cuerpos, mesa ratona enfrente
CAMILA
Objetivamente, es un hombre atractivo. No sé si es mi estilo igual. Muy ortodoxo, nada juvenil. Nunca probó un cigarrillo, por ejemplo. Y encima, cada vez se enamora más. Me imagino en una reunión con sus amigos de la Cambridge, todos hablando de economía, y yo rodeada, muriendo de aburrimiento.
ESTEBAN
Alpiste perdiste Cami. Todos tus amigos, te advertimos que esto no podía seguir así. Indefinidamente. Nosotros te sugeriríamos terminarla, lo hemos hecho, pero es difícil. El teniente te hincó el diente y ya se enganchó.
CAMILA
Carlos se llama. Gracias a Dios, en un mes se va de viaje. Un encuentro con la cámara empresarial de Boston. Todos viejos nacidos en 1939, perlo bien corto y que morirían por cagarle la vida a alguien. Me dijo que iba a traerme una libélula, que allá hay muchas. Con lo que a mí me gustan. ¿Que hago Esteban?
ESTEBAN
Sos un poco tremendista. Si tanto mal te hace, no lo veas más. ¿Podemos abrir el vino?
CAMILA
Si. Está en la repisa de la cocina, detrás del espejo. (Esteban sale) Tené cuidado que el espejo está agarrado con una cinta, sino se cae. ¿Sabés que? Voy a hablar con Carlos, y plantearle la situación. Tal vez cambia. Después de todo es un buen tipo. Encima siempre me dice que sus amigos están animados. Y son difíciles de conquistar, son unos diablos, gigantes, de esos que van al gimnasio. Mirá si lastimo al amigo y me agarran.
ESTEBAN (desde afuera)
La gente no cambia y esos tipos no agarran a las mujeres. (Se asoma) Y vení que está saliendo humo del horno. ¿Metiste unas manzanas?
CAMILA
¡Si! Me olvidé. ¿Se quemaron mucho? Sacalas y poné la fuente en el agua, que se vaya todo por el desagüe. Voy a esperar que Carlos vuelva del viaje para tomar una decisión. Tal vez, no verlo por un tiempo me haga pensar mejor... Se quemó todo, vamos a comer afuera, tengo un hambre feroz.
Living de casa. Sillón de dos cuerpos, mesa ratona enfrente
CAMILA
Objetivamente, es un hombre atractivo. No sé si es mi estilo igual. Muy ortodoxo, nada juvenil. Nunca probó un cigarrillo, por ejemplo. Y encima, cada vez se enamora más. Me imagino en una reunión con sus amigos de la Cambridge, todos hablando de economía, y yo rodeada, muriendo de aburrimiento.
ESTEBAN
Alpiste perdiste Cami. Todos tus amigos, te advertimos que esto no podía seguir así. Indefinidamente. Nosotros te sugeriríamos terminarla, lo hemos hecho, pero es difícil. El teniente te hincó el diente y ya se enganchó.
CAMILA
Carlos se llama. Gracias a Dios, en un mes se va de viaje. Un encuentro con la cámara empresarial de Boston. Todos viejos nacidos en 1939, perlo bien corto y que morirían por cagarle la vida a alguien. Me dijo que iba a traerme una libélula, que allá hay muchas. Con lo que a mí me gustan. ¿Que hago Esteban?
ESTEBAN
Sos un poco tremendista. Si tanto mal te hace, no lo veas más. ¿Podemos abrir el vino?
CAMILA
Si. Está en la repisa de la cocina, detrás del espejo. (Esteban sale) Tené cuidado que el espejo está agarrado con una cinta, sino se cae. ¿Sabés que? Voy a hablar con Carlos, y plantearle la situación. Tal vez cambia. Después de todo es un buen tipo. Encima siempre me dice que sus amigos están animados. Y son difíciles de conquistar, son unos diablos, gigantes, de esos que van al gimnasio. Mirá si lastimo al amigo y me agarran.
ESTEBAN (desde afuera)
La gente no cambia y esos tipos no agarran a las mujeres. (Se asoma) Y vení que está saliendo humo del horno. ¿Metiste unas manzanas?
CAMILA
¡Si! Me olvidé. ¿Se quemaron mucho? Sacalas y poné la fuente en el agua, que se vaya todo por el desagüe. Voy a esperar que Carlos vuelva del viaje para tomar una decisión. Tal vez, no verlo por un tiempo me haga pensar mejor... Se quemó todo, vamos a comer afuera, tengo un hambre feroz.
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