"Andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andabamos para encontrarnos"
Julio Cortázar

Encuentrése, saque se de ese acartonamiento. Busque
gente
palabras
noches de placer

busque el rock n roll

jueves, 13 de diciembre de 2012

Qué abismo

No soporto la idea de no-saber y de no-hacer. Intento economizar el tiempo y que cada instante tenga una razón -
Disfruto de la soledad. O al menos hace un tiempo lo descubrí. Me encanta estar sola en mi casa, escuchar música, leer, fumar uno, cocinar, ver una peli; me gusta caminar y sentarme en un parque un día de sol y escribir -
Sin embargo siempre estoy haciendo algo, como si no soportase la nada, que el tiempo transcurra y los pensamientos también. Como si. Como si en realidad, en ese algo, no estuviese sola. No yo realmente. Laura y sus pensamientos. No -
De alguna forma, igual, no paro de pensar, de querer saber. De querer saber qué quieren los otros -el otro-, de saber quién soy yo -
¿Disfruto o no de la soledad entonces?  Sí.
¿Estoy realmente sola? No lo sé.
¿Soy una persona que se abre para que los otros -el otro- también sepa? No. Sí. Tal vez. A veces. Hace un tiempo no, ahora intento que sí. Al principio no y después descargo, soy más cauta pero doy guiños que el otro debería poder interpretar.
¿Cómo? ¿Cómo soy? ¿Cómo seré? El control que controla el descontrol.
La necesidad de que todo siga un plan. La necesidad de saber, y sin embargo, la certeza de no saber nada.

No todo tiene que ser tan difícil. Las meditaciones y enrosques alejan de la tierra.
Las ganas de amor.-
Qué abismo

14 hs

De un lado, las sierras. Del otro, la llanura. Por medio, un tren. Dentro, una joven siente nostalgia. O como dírian en Brasil (como diría esa Clarice Lispector que justo, en este momento, lee), siente saudade. ¿De qué? De la vida.
Todo y nada.
De un amor. No de ese amor, sino de un amor, de un sentir amor, de un estado de cosas en que reina el amor. Y la pasión, y la piel.
Todo y nada.
Siente saudade de la relajación que dan 20 días de no hacer nada más que comer, beber, fumar y hacer el amor.
Todo y nada.
De un lado la sierra, y del otro la llanura, y en el medio un tren, y dentro una joven que escribe. Escribe porque eso la salva de esa saudade y le deja plasmar, tal vez, apenas un poco de lo que ve (de un lado la sierra y del otro la llanura)
Ella va en ese tren que separa esos opuestos y que por eso tiene un poco de ambos y entonces ella, de cierta forma, tiene algo de esos opuestos en sí. Tiene la sierra y tiene la llanura, y tiene esa escritura que escribe y que también tiene dos opuestos: salva y condena.
Todo y nada.
Y de pronto, todo es llanura.-

viernes, 2 de noviembre de 2012

Siervo

Una tormenta me deja todo el día sin luz. Alarmada de día -reconozcamos, el vicio al que lleva el consumo con su Internet, TV, o música alta es fuerte-  es sin embargo sobrellevado: leo. Y encima leo a Pasolini escribiendo en el 75 sobre el modo en que el consumismo cambió la vida de su Italia con respecto a la de diez (y sobretodo 20 y 30) años. Es cierto: estamos quemados, exprimidos y disecados. Ahora bien, cuando a la noche ya no puedo leer sin que la luz de las velas amenace con empeorar mi miopía, la alarma se transforma casi en desesperación. Lo admito. Todo muy lindo, pero las horas no pasan y la cabeza maquina.
La cabeza maquina.
El psicoanálisis surge en la plena era moderna de fábricas, ferrocarriles, y un recién nacido dispositivo cinematográfico. Shock y no más aura, euforia urbana y nuevo capitalismo. Entonces pienso. Y sí, todos neuróticos. ¿El siervo de la gleba lo sería? Difícil. Su día debía de comenzar ni bien despuntaba el sol. Alguna comida frugal y a trabajar la tierra del amo. Casi todo para él, poco para mí. El sol se va y vuelve a la cama. Incluso los literatos de aquel entonces, con sus lecturas a luz de vela y pensamientos sobre Dios (tras la luz se cierne la oscuridad, imposible no creer en ese) debían ser más normales. ¿Había lugar para neurotizar, como hoy, con trabajos arduos cuyos objetivos son obtener un falso bienestar que de verse amenazado provoca sufrimiento? No. El pasar hambre lógicamente hace sufrir, pero hoy se trata de otra cosa. Las necesidades nuevas se inventan al mismo ritmo que surgen las mercancías que las satisfacen. Y entonces no, es lógico, el paso del tiempo no se soporta. No se soporta sin. Cada vez más cosas.
Ropa
TV
Computadoras
Celulares
Sin ellos el abismo, la nada, la obligación odiosa de pensar. La humanidad de la era del consumo no quiere y no puede hacerlo; no es su culpa, no la-me juzgo por ello. Pensar hoy día es a veces tan retorcido y neurótico que cansa. Parece que se piensa sólo cuando no hay con qué llenar el blanco, cuándo los minutos no pueden ser utilizables al máximo. Pero es un círculo vicioso, ya que debido a que ese blanco está continuamente lleno, es que molesta cuando de pronto está vacío. Entonces vuelvo a afirmar: el siervo de la gleba de seguro no era neurótico. No podía serlo. Pensaba, seguro, pero su pensamiento no debía girar -me manejo siempre en el campo de la especulación- en torno a cómo llenar el vacío dejado por una tecnología abrumadora. El pensar debía ser una actividad tan habitual como el arar la tierra y entonces no era tan intensa, tan enroscada, tan -una vez más- neurótica.
Hoy no quiero pensar pero algo extraño se mueve en mí, por dentro, y cómo no puedo ahogarlo con temporadas de series virtuales, me obligo a preguntarme qué es. No puedo leer, ni mirar la TV, ni usar la pc, ni escuchar música. No queda otra que interrogarme. Pero lo que siento no sé cómo traducirlo, cómo llevarlo a la palabra. El ser humano ha sabido conquistar casi todo pero todavía no sus sentimientos ¿Cómo se llama esto que palpita? Es como un vacío causado por una herida al ego (mis palabras buscan ser sencillas pero están indefectiblemente marcadas por años de terapia, pensaba decir herida narcisista)
En este momento de la vida estoy muy bien. Sin embargo hoy se agita dentro una llamita y ante el menor soplo puede apagarse. Ese soplo llegó al ver que un ex amor es feliz con alguien más. El susodicho poco me importa, pero la cuestión es esa: el ego, el Narciso que se refleja en el agua.
¿Hay amores que sean realmente altruístas?
¿Hay sentimientos que no estén marcados por un yo que piensa?
Lo dudo. Dudo también que el siervo de la gleba haya sido neurótico, o al menos neurótico a nuestro nivel.


Humanos, demasiados humanos

En días de vacío la humanidad se vuelve más chata y decepcionante.
Soy positiva igual.  Basta con sentir alegría para ver en su mirada un brillo especial. Es la ambivalencia neurótica que por suerte, o inevitablemente, existe.

martes, 21 de agosto de 2012

Gorilas

Gorilas del sentir: Lo imposible es desear.

Gorilas del sentir: Frígidas del sentimiento: Lo imposible es desear.

Gorilas del sentir: Frígidas del sentimiento: Lo imposible es desear. El amor está siendo bastardeado.

domingo, 29 de julio de 2012

Triple presente



La lapicera se siente rara cuando hace mucho no escribe. O mejor dicho, cuando hacerlo no es algo obligado y alienante. Cuando hace mucho no lo hace por ese placer de.
¿Por qué escribir? Quien escribe - quien escribe yo y quien escribe aquel, al que supongo igual en una abstracción universalista- lo hace porque eso la enraíza en la tierra, a un presente que parece no vivirse. Simplemente pasa . 
¿Y qué queda atrás? No se sabe.
      . Quien escribe lo hace porque en ese acto asume su presente y mira al pasado. Hace tres o cuatro meses que viene flotando por el aire sin posarse. Ahora para. Escribir le significa salirse de sí. Deshice de mi. Y lo que sale queda grabado a fuego en el papel. No en un sentido metafórico. Escribo - en este preciso instante- en papel. Aunque bueno, sí, no literal tampoco, pues tinta y no fuego es lo que 
graba, corre, escribe, 
y paradójicamente lo hace -acaba de descubrirlo- en un cuaderno que la remite, como si fuera un penetrante aroma, al último de los momentos sobre la tierra antes de hoy. A sus vacaciones y a una persona. Cinco meses atrás. Un tiempo después empezó a volar. 
Como Mr. Vértigo.
Su cuerpo empezó a levitar y su cabeza: ida. Ida en banalidades a las que sin embargo le dedica mucha energía. Neuronas quemadas en un estudio, por ejemplo, que a fin de cuentas poco sirve.
Transitando.
No dejo de sorprenderme de la capacidad que aún tiene la vida de sorprenderte. Y de lo distinto que es lo que se preveé y lo que finalmente se da, y de lo que me moriría de hambre si hiciera futurología.
Transitando
hasta que un día se para.
Saque se de ese acartonamiento.






sábado, 9 de junio de 2012

Horóscopo(s)

Horóscopo.
La nueva provincia es un diario de Bahía Blanca que repite las mentiras de su papi -Grupo Noble- pero a pequeña escala. Escaso de contenidos cuando no de una visión que, aunque uno esté curado de espanto, asusta. Sorprende.
Ahora, si es raro que de por sí el horóscopo de un diario pueda decirnos algo (pantomima de un saber del que doy fe pero en el que tengo cierto escepticismo) más aún lo es que uno como éste, acierte.
Tauro. "Cuide sus emociones..."

[Alto. Gran paréntesis. No termino de leer. Se produce un hecho imprevisto (aunque familiar). Río, Sierra, Locura, Secuencia, Cana, Interrogatorio. Se van. Me siento aliviada. Me voy.]

Los pájaros cantan en dónde estoy. Es el único sonido. Pasó el mediodía (y la situación con la poli también) y vuelvo a leer el horóscopo.
Abro comillas: "sepa entender las razones que el otro le de". Qué llamativo es cómo una frase llena de abstracción -o más bien un aforismo berreta a lo Narosky- pueda significar(nos) de pronto tanto. Debe ser parte de su lógica: el tener una serie de universalidades en las que de pronto uno pueda encajar.
Hoy, igual, prefiero dejar el escepticismo y la intelectualidad de lado, y creer que el Cosmos revelado a un diario amarillista provincial, pueda decirme algo.


Sierra de la Ventana - Febrero de 2012

lunes, 5 de marzo de 2012

Grido ya no es lo que era


Grido ya no es lo que era. Corría el año 2009 y quien escribe se hallaba con dos amigas (Camila y Carolina) en Cura Brochero, Córdoba. La plaza principal contaba con el agrado de dos malambistas ganadores del Pre Cosquín de no sé que año, que zapateaban y tocaban chacareras hasta dejar a la audiencia familiar extasiada. Tuvimos una de esas noches la idea de comer helado: Grido, y para no ser menos, de comer ¼ cada una. El cuarto finalmente fue más de 300 grs, un alegrón. Por el precio, riquísimo. Eso fue 2009, Febrero. Hoy, más de dos años después, un día de Octubre de 2011, quien escribe está en Córdoba de nuevo (esta vez en la capi) y al ver un Grido por el centro evoca tan hermosa situación. Pero descubre algo, por algún motivo, Grido ya no es lo que era.


¿Será porque no está en vacaciones? (aunque fue a Córdoba a hacer nada, fue a visitar a su padre y eso le quita el brillo de la vagancia vacacionera)

¿Será porque no está con sus dos amigas?

¿Será que no hay una chacarera animando de fondo?

¿Será que su cucurucho es mini en comparación al cuarto de 300 grs?


Tal vez todas o tal vez, simplemente, cambiaron su receta.

Nunca se sabrá. Por lo pronto, lo seguro, es las ganas de irse. Vacacionar por fin.


Leonard


Viaja.

Ella oye su voz y se mueve por otras geografías. Otros tiempos.

Leonard Cohen la transporta a otro mundo que desconoce. Parece de ensueño, de estética idealizada.


Leonard tiene en su voz la huella de una vida ajetreada, con saltos. Para nada fácil. Si fuera argentino, sería peronista.


Huella de vida.


Voz profunda, de esas que se imponen en una conversación rasgando el aire. Presente.

Voz de fumador y wiskero.


Ella escucha a Leonard Cohen y cree estar en una película de Tarantino o Lynch.



Aleluya.


*


Su voz es visible. Genera imágenes, imaginarios intraducibles.


Es áspera.

Pesada.

Gastada.

Experimentada.


Leonard Cohen habla en un amable inglés.

Habla al oído, casi un susurro. Un secreto revelado a quien sepa oír.

Habla sensualmente.


¿Cuánto placer puede caberle a quién lo escuche?


*


¿A quién le pertenece esa voz?


Si una voz debe encarnar lo misterioso, seguro esa es la de Leonard Cohen.


Podemos jamás ver su cuerpo.


No importa. El ya nos colma.


jueves, 22 de diciembre de 2011

Poesía cardíaca -Daniela Andujar

Un minón. El pelo suelto, maquillaje negro, campera brillante, corpiño de leopardo y un tatuaje en su brazo. Una rockera.
Daniela llega y saluda a todos. Y habla, y participa.

Dice que se dice más diciendo menos y entonces empieza :
Nos tira (me tira) un avión de papel con un poema que afirma que los misterios no acaban, o sí, pero que cuando eso sucede empieza -ella- de nuevo.

Hay más, ella recita y se nos cae el culo. Imposible no encantarnos. Daniela en sus poemas es clara, putea y va de frente, interpela -me, nos interpela. Mueve las manos. Y gesticula.
Cuando dice que sentir es una gloria, le creo. Encaja a la per fec cción.
No a la profesionalización del sentimiento.
En sus poesías -una vez le dijeron que no lo eran. Mentira total- En sus poesías, está la huella del placer que tuvo al hacerlas. El placer está obturado cuando se hace para afuera.

Entonces ella se divierte. Y disfruta leyendo. Porque no es que acabar no sea importante, pero que lindo es ese intermedio del juego y el placer y calentura. Así, de frente.

La palabra -y ella desafiando a la palabra- moviliza.
Hay brillo en su-nuestra mirada. Ojos demasiados profundos.



sábado, 24 de septiembre de 2011

La evolución de mi ser se plasma en mis escritos

De alguna forma, ella sonreía. Le era inevitable y eso era lo hermoso.
¿Había un por qué? Tal vez, pero eso no importaba.

domingo, 10 de julio de 2011


Ser o no ser: uno intenta no etiquetar y sin embargo lo hace. Y se da cuenta que lo hace, por ejemplo, cuando un tachero nos habla de Marx, Mao o Miles Davis y nos resulta sorprendente.

Hacía mucho que las noches porteñas no registraban los fríos de las actuales. Las sensaciones térmicas de hasta 2 grados bajo cero vuelven recurrente la anécdota de aquel nevado 9 de Julio, y las ganas de volver pronto a casa. Así fue como hace una semana, un domingo, me encontraba volviendo con mucho frío y con la duda de si esperar o no el bendito 151, cuando esa duda se acabó: el colectivo pasó riendo frente a mi cara.

-Iara, al taxi - le dije a mi amiga. Y así lo hicimos.

El viaje fue singular. En principio, mi amiga discutió con el taxista por el nuevo sentido de las calles de su barrio, ahora cambiadas por la construcción del viaducto de Monroe. Pero lo más llamativo no fue eso, sino el tema del empedrado.

Sí. Empedrado.

Uno construye etiquetas llenas de prejuicios todo el tiempo, es inevitable. A los taxistas les coloca varias y es por ello que uno sabe que una de las características de ellos es hablar y hablar.
Iara bajó del taxi y el conductor, confirmando mi intuición, comenzó a dialogarme.

Que las calles empedradas rompían los autos, que los vecinos de Avenida de los Incas no querían asfaltar su calle por conservar lo colonial, que estaba bien hacerlo en una callecita, no en una avenida transitada, que ellos pensaban que eso era clase pero que no. De pronto, como conclusión de su monólogo dijo:

- Solo sos pintor si vivis en París.

Lo afirmó pero en esa afirmación había en realidad una ironía. Esa frase sola condensaba, parodiándola, esa falsa creencia que el tachero decía que tenían los vecinos de la Avenida de los Incas sobre lo que es La clase. Y también mucho más.

Condensación de imágenes, movilización de ideas.

A algunos nos cuesta horrores lograrlo y sin embargo mi tachero lo tenía a flor de piel.

Habrá que contagiarse.





sábado, 9 de julio de 2011

"Me voló la peluca"

Buena frase. Tan lunfarda que se siente intraducible a otro idioma, o al menos si se hace, carece de sentido.

Es ese cimbronazo, esa cachetada que te deja temblado, con la estantería toda movida. Es ese soplo en definitiva, ese juego clownesco en el que con una caña alguien le roba el peluquín al desprevenido personaje. Se le vuela la peluca y se sale de sí.

Que bien se siente que alguien nos la vuele. Y que desilusión cuando todo vuelve a su lugar.

Volé pelucas, y con eso el ego de cualquiera (o al menos el mío, no voy a cometer la falacia generalizadora) se siente bien.

¿Pero si volar cabelleras no basta?
¿Y si volar cabelleras no me basta?

El público se divierte con el sufrimiento del payaso al descubierto. El teme el ridículo por haber perdido su brillante pelo falso frente a todos.

No es hecho menor el que a alguien se le vuele la peluca, que lo permita. Tiene que superar ese miedo al rídiculo.

miércoles, 22 de junio de 2011

Honor a la saudade


¿Por qué no hay una saudade argentina (o castellano-española)?

¿Por qué en la infinitud de palabras inútiles que poseemos, no hay una que signifique lo que la saudade significa?

Recuerdo leer una crónica de Lispector en dónde ella (en realidad ucraniana) decía algo similar, fascinada por un lenguaje ajeno - con el que encima tan bien sabía jugar. Maldita Lispector -

El lenguaje muta. El no uso mata, el uso da vida.

El lunfardo tiene más vivacidad que muchas palabras de este castellano que adoptamos y deformamos. Palabras llenas de polvo.

Creemos, en síntesis, una saudade nuestra.

Porque hoy estoy así. Domingo de sol y de Caetano Veloso -

¿Quién escribe?

Detrás de estas letras y palabras y textos, una extraña escribe (o transcribe lo que es parte de un pedazo de papel . -

¿Quién es?

Soy yo -



*


¿Hay dos que habitan en mí? Me nombran Laura. Laura es Laurel y Laurel es Victoria.

En mis ojos chicos y marrones no veo una transparencia, sí una honestidad. Si hay en ellos algo opaco y de misterio es porque miran, indagan.

Guardan una espera esperanzadora: eso es más de mí.

Soy Laura y por mi papá soy Loredo. A mí igual me gusta usar el Rubio de mi mamá. Siempre hay una.

Tengo un costado de mi cabeza con el pelo corto casi al ras, en el otro el perlo cae largo y ese juego de contrastes me gusta.

Me siento múltiple e inacabada.

Soy una joven de 25 que tal vez vivó demasiado o pensó demasiado (o así al menos lo sintió) Con placer y con dolor. Tengo un aroma reconocible. Muy mío.

domingo, 22 de mayo de 2011

Siempre fuiste mi espejo, quiero decir que para verme tenía que mirarte.

Julio Cortázar .



Yo a ella


Percibo en Eugenia una timidez a flor de piel. Una que la hizo desviar sus ojos de los míos la primera vez que estuvimos de frente. Una que la hizo tomarme las manos con delicadeza, casi con temor de apretar mucho a esa desconocida que soy yo. De cualquier manera -presiento- detrás de esa timidez hay mucho más.
Tiene cara dulce, nariz pequeña, ojos verde celestes grandes y expresivos (¿Por qué no los muestra?) cálidos como sus manos, que si bien sentí frías desmienten el mito e igualmente son tiernas. Acarician y eso relaja.
El tiempo pasa, ciertas barreras se derriban. Eugenia tiene los ojos cerrados, toca una pipa que tiene un Aladino tallado y sonrie intentando descubrir qué es eso. Se le escapa una risa corta y bajita a la que se escucha divertida y sorprendida.
Confiesa que sí, que le dió timidez el mirarnos directamente a los ojos y vuelve a reir para afirmar esa sentencia. Veo transparencia en ella. Se pone un collar blanco de mostasillas, pesado y múltiple. Alga blanca. Planta marina. Y va con ella, con sus ojos azules y grandes.




Ella a mí


Laura eligió un objeto exótico, una pipa estilo árabe, que combina perfectamente con su vestido rojo y su aparente tranquilidad.
"Me pareció divertido que la pipa tenga cara", contó mirándome a los ojos como queriéndome decir que no había una gran explicación para su elección.
Serena, de manos pequeñas y suaves, reconoce que no le da verguenza mantener la mirada con un desconocido.
Al tomar contacto con sus manos, una sensación de calidez y buenas vibras me invadió. Esto sucedió desde el comienzo, desde que sentí el calor de su piel sobre mis manos, siempre frías.

jueves, 5 de mayo de 2011

A comer zanahorias

Estoy yéndome a acostar escuchando música en mi nuevo y emocionante MP3 Sony. Cambié el genérico de Mercado Libre por la fama de las grandes marcas. Decía.
Escucho Calle 13 mientras malabareo para sacarme la ropa sin dejar de oír, cuando de pronto mi rebelde MP3 shufflea (me mezcla) toda mi música. Toda.

Paso a escuchar a Ella Fitzgerald con Joe Pass. Me parece demasiado para este momento, tengo que cambiar.
Rock.
Peppers.
Around The World.
Uno de esos tan afamados y buenos clásicos que un ortodoxo del rock podría no entender.
(No sé bien por qué se me vino a la cabeza Bowie. Hermosísimo.)

Es ahí cuando descubro una vieja carpeta hecha collage de palabras, totalmente cubierta, sin un espacio libre, reflejo de otras visiones de otros momentos. (Qué saudade dan ciertas visiones hoy ajenas en las que necesariamente ya no podemos creer.)

Me pongo a leer y luego a escribir (transcribir), algo apenas de lo que está ahí mientras se reproduce el disco -


Hay en mí formas extrañas, una extraña voz.
Importa lo que parezca. (No ficción.)
¿A fin de cuentas, es todo un chiste? Lo dice Chaplin.

Juventud divino tesoro. Sí, y para todos todo.
Sexo, la carne trémula.
A comer zanahorias.

El centro de la resistencia: ¿La Tierra?
La naturaleza habla.
Nunca.

Política y Drogas.
Cine Social y político.
Lo surreal - continúa.
Ayudame a mirar. Imaginate. Vos. Reflexioná.

domingo, 24 de abril de 2011

Salir más abrigado que de costumbre (que de la costumbre de los últimos tiempos) es signo de algo más:
el otoño ha llegado. Tiene esa nostalgia de domingo, cuesta salir pero se sale, se disfruta y hasta se siente novedoso (se redescubre)
Pronto hará más y más frío aunque aún puede gozarse el sol caliente de la tarde (pullover de día mediante).

Y si. La hojas de los árboles vuelven las veredas marrones y rojizas. Cuesta más salir de noche o debe buscarse al menos una salida que justifique la incursión, el transformarse en una cebolla de abrigos.

En tiempos friolentos, la cerveza suele cambiarse por un vino, las mesas de un bar al aire libre, por unas dentro o directamente renace la cinefilia y no paramos de gastar nuestros ojos en buenas y malas películas. Da menos culpa dejar plantados a los amigos.
Cuesta más salir de la ducha, dejar el vaho de vapor para tropezarse con el frío de nuestra casa.
Da placer el peso de las frazadas y prolongar cinco minutos más el dormir.
Si se tiene una cucharita a mano, se disfruta más y sino (a veces) se la busca.
Se aprovecha el día, el mate del Parque termina antes pues la caída de la noche nos hecha del verde.
Se extraña usar vestidos, o se siguen usando pero con calzas o pantalones debajo (nunca fui una Fashion Victim de esas capaces de pasar frío para estar "más lindas")
Cuesta más desvestir al otro, aunque cuanto placer en despojarlo de cada una de esas prendas y entrar en calor. El sudor chocando con el frío de la noche.

Pies fríos imposibles de calentar, muñecos de nieve de tan abrigados, narices rojas, guantes con llamas norteñas, estufas prendidas, calles desoladas y mucho más.
Mucho más.

Como dice Vinicius y María Galindo


«Que el amor sea eterno mientras dure», dice Vinicius de Moraes (Que não seja imortal, posto que é chama. Mas que seja infinito enquanto dure.) «No puedo ser la mujer de tu vida, porque soy la mujer de mi vida» graffitea María Galindo y las Mujeres Creando.

¿Y yo que digo? Pienso.

La mujer de mi vida. El hombre ideal etc. ¿Existen? Detrás de ellos viene la sagrada familia, la casa con un perro y dos hijos y todo el dogma judeo cristiano. Y occidental.

No.

Hay hombres y hay mujeres. Amores que son eternos e ideales mientras duran y se viven con la intensidad de ser El Amor (tal vez, o no y simplemente se viven). No puedo (ni quiero, la exigencia sería muy fuerte) garantizar ser La mujer. Sin embargo, tampoco estoy pudiendo ser Una y es por cuestiones que me exceden. Da lástima, bronca, por lo perdido. Los olores de un cuerpo, los besos aprendidos (aunque siempre nuevos y frescos), las cucharitas de la madrugada, y claro, los gemidos de placer, el tiempo suspendido donde reina lo no racional. Que lástima. "Que falta de respeto, que atropello a la razón" (cuánta frase de canción a flor de piel)

Establezco teorías pues los signos son contradictorios, hasta que me canso y digo

- Basta.

Mejor atenerse a los hechos. Materialismo puro. ¿O peronismo? Sí, es ese pragmatismo que tiene el peronismo el que le hace falta a nuestro sentir. Es mi nuevo y último Dogma (efímero seguro, hasta que vuelva a preguntarme y cuestionarme lo dado.)


Recuerdo: Escena de «La vida de Brian» de los Monthy Pythons. Están a punto de crucificar a Brian cuando llega Judith, su amada, a perdir ayuda al Frente Popular de Judea, donde militan ambos, para impedir el hecho. En lugar de salir corriendo, comienzan a debatir cómo actuar y redactan un manifiesto.

Esta genial ironía política para las izquierdas, podría extenderse a nuestros corazones (de cualquier ideología, eso es universal.) Siempre damos vueltas y más vueltas. Puta burocracia: es este posmodernismo que a todos nos toca vivir, el que nos lleva a temer decir lo que sentimos. Se pone de moda el Yoga, la Homeopatía y lo Zen, pero de manera superficial ya que seguimos sin conectarnos. No se tolera el sentirse mal, ni hay un cuestionamiento sobre el por qué. «Ya va a pasar» Y quizá pasa, o quizá no y queda en el fondo un resabio que resurge cuando se vuelve a caer.

Generalizo algo que me es propio o al menos propio de nosotras, las mujeres. Será por una cuestión social, pero hay un no entendimiento entre ustedes y nosotras. Maquinamos (nosotras, las minas) y dudamos si hablar o no. «Mira sí...» Y callamos. Yo prefiero una tristeza fundamentada a una incertidumbre sin razón de ser. No soporto el «que hubiera pasado sí»

Si no hablaba,

si me la jugaba.

Etc.

Ojo. Antes hablaba más y por cualquier cosa, ahora no tanto. Igual sigo creyendo en mis capacidades perceptivas, y a veces me equivoco, por supuesto.


Una constante: Uno nunca deja de sorprenderse y en general todo es más sencillo. Con la complejidad que eso tiene.


Al momento, este texto más que teoría es reflexión. Palabras vomitadas, letras que salen a borbotones, pensamientos que buscan su cauce.


Otro recuerdo: En mis vacaciones del Sur, hubo una noche en la que una de mis amigas le contó a un troglodita (la palabra es fuerte pero justa. A una amiga nuestra, lesbiana, le dijo que lo era por no haber probado un buen tipo-pito. Cómo es de suceptible el macho argentino.) Como decía, mi amiga le contaba que para ella el amor no tenía que ser necesariamente por siempre, ni monógamo. En su inconprensión, él justificaba ese pensamiento asegurando que le habían roto el corazón. La cosa no iba por ahí, el corazón seguro se lo han roto porque nadie está exento de eso, pero ese pensamiento ella lo tiene por convicción propia, ideología. Nos pareció absurda esa justificación, y sin embargo yo ahora la medito. Constituye tal vez una de las posibles teorías (de esas que establezco hasta que digo: - Basta.)

El Indio canta que «un corazón no se endurece porque sí.» Y si, el indio es bastante durazno pero más allá de eso, ¿va por ahí la cosa? ¿Hay un corazón herido o resentido? Resentido en el sentido más «medico» digo, como cuando un músculo se resiente por darle mucho trajín. Un re-sentir. Vivir mucho, ¿lo suficiente? Me cuesta entenderlo y no lo veo reflejado en quienes me rodean (de todos los márgenes generacionales) Difícil pensarlo pero uno nunca sabe. Que fácil es caer en la psicología barata (y los zapatos de noséqué esta vez) ¿Serán ciertas las ganas de nada? o simplemente como dice mi treiteañero amigo Quique -callejero, filósofo y tanguero de piel- es «puro chamuyo»


Discurso feminista: En esta sociedad patriarcal las mujeres debemos pensar siempre en otro. El hombre, la familia. A ellos los han llevado a ser autosuficientes e individualistas. En parte por eso hay un no entendimiento. Dos individuos mirando a uno solo. El así mismo y ella a él. Lo pensamos egoísta. ¿Por qué? ¿Por qué no pensar que somos nosotras las huevonas y que es válido querer estar solo, sin pensar en otro? Nos desgarramos las vestiduras en vano, al pedo en criollo.


Siempre hay más debajo de toda tristeza. Como si hubiese una capa superficial, una punta de iceberg y después el resto. Otros hechos se desencadenan (cuanta voltereta, de esa que me quejo para decir algo) hay otras frustraciones, otros miedos sobre los que uno debe interrogarse. Lo tremendo es la caída. Esa que no se espera, esa resolución de hechos que no se puede augurar. Los reyes magos no existen nene: la pérdida de una ilusión. Aunque sea chiquita e indescifrable.


«Puro chamuyo» dijo Quique, «es otra cosa» Y no sé si será cierto pero me dió gracia que lo diga inmediatamente después de relatar cómo la piba con la que salía (cortaron, no sé si hoy sábado en un ataque de soledad la habrá llamado) le hacía absurdas escenas con puteadas, gritos y hasta lo despertaba en la madrugada (cucharita mediante) diciéndole que «le había caido la ficha» sobre X hecho y lo rajaba a las 3 AM de la loma del orrrrrtoo. Pobre, él decía que había apostado al amor, se ve que la apuesta no fue recíproca.

¿Eso es amor?


Ultimo recuerdo: Los padres de la mencionada amiga mía (la del episodio del Sur) al escucharnos un día quejarnos de los celos y la necesidad de que existan para sentirse seguros, nos auguraban un «van a sufrir chicas» Y evidente, y lamentablemente, así parece.


No queda otra entonces que tomarse con menos solemnidad las cosas. El amor será eterno nuevamente y en otra forma. "Ya sufriste cosas mejores que éstas" Inevitable no explotar mi esencia de laurita Lo redo, aunque más bien parezco una Paula Cohelo cualquiera. Sentirse bien, tranquilo, logrando una buena belleza interna, de esas que se expanden (todo relativizado por la imposibilidad de certezas totales en este mundo) Y ahí sí, encargarse de uno. Bailar, teatrar, escribir. Y lo urgente por lo pronto: ponerme a leer que se me viene la noche, la maldita noche de la academia. Puaj.